Portada del libro Tras la puerta de Freida McFadden, con una gran puerta roja en primer plano, rodeada de hojas oscuras. En la parte superior aparece el texto “Algunas puertas están cerradas por algo…” y un sello circular azul que destaca que la autora es la creadora del éxito La asistenta.

Información del libro

Reseña de Tras la puerta de Freida McFadden

Reseña sin spoilers

Te juro que entré a este libro con ganas de pasármelo bien. Tenía la tarde libre, café calentito, y pensé: “venga, Freida, sorpréndeme otra vez”.
Error. A la página 30 ya estaba mirando el reloj, el techo, el móvil, cualquier cosa menos el libro. Mala señal.

mi reseña

Si has leído La criada, sabrás que Freida tiene días buenos. Nunca mientas fue más flojito pero se dejaba leer. Pero La puerta cerrada… ay. Aquí ya me oías suspirar desde la calle.

La premisa prometía: hija de asesino en serie, pasado oscuro, pacientes misteriosamente mutiladas… El típico “esto puede ponerse interesante en cualquier momento”.
Pues no. Nunca llega.

«La puerta cerrada es ese thriller que te promete tensión… y te entrega un bostezo prolongado.»


La protagonista, Nora, es de las más irritantes que he leído en tiempo. Y mira que yo soy campeona olímpica en tener paciencia con protagonistas torpes, pero esta mujer me provocaba ganas de cerrar la puerta del libro y largarme. No tiene personalidad, no tiene carisma, no tiene nada. Solo quejas, decisiones absurdas y una colección interminable de “quizás debería…” que me hacían rodar los ojos como un ventilador.

Y luego está el supuesto “giro”.
Ese giro del que todo el mundo habla.
El famoso “¡no te lo esperas!”.
Pues claro que no me lo esperaba: no hay ni una pista.
Es como si la autora hubiera escrito un final a última hora porque se le enfrió el café. Inesperado no es sinónimo de bueno, y aquí el twist cae en la categoría “por favor, devuélveme mi tiempo”.

La trama tampoco ayuda: repetitiva, plana, llena de escenas que no sirven para nada. Mucha descripción de rutinas irrelevantes (el coche, el almuerzo, el gato, la bebida del día…) y cero tensión real. Para ser un thriller, la sensación dominante es el aburrimiento, y eso ya es delito.

Por cierto: escuché parte en audiolibro y casi me arranca un tic nervioso. Narración lentísima, molesta y repetitiva. Lo aceleré a 2x solo para que acabase el suplicio.

Y el epílogo… no lo leí. No por valentía, sino porque ya estaba emocionalmente fuera del libro.

te gustará este libro si:

  • te da igual que el giro sea coherente mientras sea “sorpresivo”
  • disfrutas de protagonistas que toman decisiones absurdas como deporte olímpico
  • buscas algo hiperligero que se lea rápido aunque no deje huella
  • tienes altas dosis de paciencia y cero expectativas